8/15/2017

Croquetas de plátano y chía

Necesitas:
  • 2 plátanos machos maduros, mientras más maduros mejor. Los encuentras en puestos de feria o locales de productos peruanos que en Santiago centro ya son comunes.
  • 2 cucharadas de chía. Pudiera ser sésamo, amapola o amaranto. Su función es la textura y también el aporte protéico. Se compra en tostadurías.
  • 1 taza de harina. Yo usé harina tostada que es común en Chile y la hacen tostando el grano antes de molerlo y moliéndolo entero. Es muy sabrosa.
  • 4 o 5 cucharadas de aceite de oliva.

 Los plátanos los despuntas y se les haces un corte de arriba abajo para quitar la cáscara.

 Los dejas caer en el recipiente donde los vas a moler.

 Los haces una pasta, moliendo con tenedor o mortero, si no estuvieran tan maduros.

 Le agregas las dos cucharadas de chía

 Le agregas la taza de harina
 

Lo mezclas todo hasta que se vea homogéneo (aquí recién comienzo).

 Haces las bolitas lo más regulares posibles.

Puestas sobre más harina las aplastas levemente pues es importante que este plátano quede bien cocido ya que no es digerible crudo igual que las papas o las yucas.

 Los fries por ambos lados. Yo tiendo a usar muy poco aceite pero eso es a gusto de cada quien.

Se puede acompañar con cualquier cosa de sabor suave. Acá un arroz con cúrcuma y porotos negros.
Estas croquetas resultan muy agradables al paladar. Son firmes, tienen la crocancia de la chía y además una mezcla del dulzor del plátano y el ahumado de la harina tostada. Son un plato vegano, alto en calorías y con aporte protéico de la semilla. Ideal para los niños también.

10/26/2016

Calacas de octubre

Que diferente es el día de los muertos con y sin halloween.
En mi infancia pensaba sólo en el "Día de Todos los Santos" y lo relacionaba con muertos, flores, tumbas y una sensación de recogimiento, que la verdad no sé de donde me venía.
Hacia el año 2000, de improviso aterrizó entre nosotros el halloween, con él aparecieron una diversidad de criaturas fantasiosas y en sus más bastas versiones. Los niños empezaron a pedir dulces, al principio tímidamente para después irse convirtiendo en una molestia sin fin algunos años.
Para los que ya estábamos más grandecitos en un principio significó una entretenidísima oportunidad de disfrazarnos "porque sí" e ir de fiesta, pero de a poco el motivo (porque sí) no tuvo peso y en fin, una se pone vieja.
En particular, los primeros años obtuve ganancias económicas haciendo disfraces. Sin embargo, a mis peques casi que no los acompañé a pedir dulces. El mayor pasó dos veces y la menor sólo lo ha hecho una.
Y bueno, adivinaran que en realidad nunca conecté con halloween, porque la verdad eso de las brujas, zombies, momias y más no estaban en mis cuentos favoritos y en general las pelis de terror y lo paranormal me da muy poco o nada de miedo. Ni yo entiendo por qué.
Lo que sí me gustó mucho en el 2010 fue conocer cómo pasaban este Día de los Muertos en México. Con ofrendas a sus difuntos, comidas, bebidas, iluminándoles el camino a casa, etcétera (no soy la más entendida). Pero sobre todo, me encantó la ironía que hacen de la muerte, representada por la Catrina y es que han convertido algo espeluznante en un cuento en si mismo.
El Día de los Muertos Mexicano, tiene la mezcla perfecta, de vida y tradición, eso además del toque kitsch necesario para abducirme.
El año pasado en esta misma fecha lleve a Leonela a ver El Libro de la Vida, a pesar de sentir que ella no estaba preparada para comprenderla.
Y bueno, todo esto lo escribo porque le hice un conjunto a Leita con una tela con estampado de calacas.



10/24/2015

Contratos de preescolar

Mi hija ya ha tenido que discertar tres veces:
Primero sobre el rinoceronte
 La lámina con las cosas que ella logra recordar.
 Con pequeños recuerdos para todos los compañeros. En este caso, llaveros.
 Todo listo, recuerdos y lámina.



  Después sobre la letra A, acá participó más llenando las letras.


 Como recuerdo un mini cuaderno de actividades de la letra...
Y la última fue sobre el "Palo ensebado" un juego tradicional
Los hice en miniatura, les encantó porque se podía jugar con ellos


 Ahora preparamos una sobre los Derechos de las niñas y los niños.


10/21/2015

Que difícil es decodificar lo que sentimos

Nunca supe decir lo que siento, algo siempre gatilló que escondiera mis sentimientos como si se tratara de algo incómodo e inadecuado. Es más, siempre viví mis sentimientos como algo agobiante, que se quería desbordar y tomar el control y yo debía permanecer controlada así que era una lucha entre nos.
Nunca supe expresar en palabras mis sentimientos y si lo hacía me parecían irreales, la cosa es que en cambio, siempre los supe escribir, era cosa de tener frente a mí una hoja de papel o una pantalla y el hacer pinza con mi mamo en un lápiz o sentir las teclas en mis dígitos, ya sea en la soledad de mi habitación o el tumulto de una sala de correo, hacía a las palabras atropellarse y los sentimientos  decodificarse y entusiasmados ir haciendo fila sobre la superficie a intervenir, como agua que sigue su curso sin problemas.
Con la madurez (supongo) entendí que el papel (o la pantalla) y el lápiz (o el teclado) no tenían ningún efecto sino que sólo me daban la oportunidad de posteriormente leer lo que siento y entenderme. Hasta sentí que me había hecho fanática de mis propias reflexiones y de mis melodramas jamás comprendidos. Me di cuenta de que la escritura era sólo un canal para mi propio estudio y vanidad, que si no paraba de escribir todo lo que sentía me iba a volver loca porque no era necesario analizar tanto los sentimientos, ni tener tantos sentimientos todo el tiempo. Enmudecí (de escribir) y dejé de escribir incluso este blog y empecé a vivir un poco más mis sentimientos a tratar con más palabras afectivas a los demás a obligarme a dar abrazos y después analizar si era realmente lo que quería. Empecé a "leer" un poco más al otro y decirle lo que suponía que quería oír y eso me resultó grato. Quizá ni lo notaron.
Mi descubrimiento se dió un día cualquiera en que iba apurada a buscar a mi hijo mayor al colegio y pensaba en los supuestos sentimientos de alguien más y armaba en mi mente una historia imaginaria tan convincente que me hizo sentir una desesperación tremenda por no tener en que anotarla, entonces entendí que los sentimientos de la historia eran los mismos míos por ir atrasada y que estaba recreándolos en un personaje ficticio que moriría si no encontraba una superficie donde darle vida. De vuelta en casa terminé de comprender, no es que no pueda decodificar lo que siento, es que el "otro" me hace interferencia, me estresa y hasta en la situación más "relajada" estoy en actitud de huida y así, nadie puede ordenar su mente.
Hoy me encontré con una escena de las que nunca quisiera presenciar. Llevaba a mi hija menor a terapia fonoaudiológica y al llegar un hombre desconocido me saludo y me dijo: Amelia no la puede atender hoy porque ha sufrido la pérdida de un ser querido, pero dice que si quiere la espere hasta las 15 horas porque necesita tiempo para reponerse.
Hasta ahí pensé que no estaba y simplemente me daba lata esperar. Y dije, no, prefiero volver otro día. Entonces el hombre continuó. Si quiere la puede pasar a saludar. No lo pensé ni un segundo y dije sí e ingresé. Y ahí estaba, llorando desconsolada y de pronto todo el fantasma de mi dificultad como una cortina de lluvia se instaló entre la terapeuta y yo y hasta una estúpida sonrisa me salió. Por suerte la abrace con fuerza y la pude contener un tiempo porque de verdad que no pude decir nada. Ahora sé que: sentía su dolor, me lo traspasaba al abrazarnos, pero jamás habría logrado darme cuenta de que era eso lo que necesitaba decir.
Y mi hija en su mundo, de ella si que nunca tendremos noticia sobre lo que pensó o sintió porque jamás se preguntó siquiera porque nos regresábamos.

10/02/2015

Tengo rabia

Nací en Pitrufquén, ciudad al sur de Chile de donde somos las Pitrufinas.
Me crié en Temuco, una ciudad que siempre me pareció odiosa en el aspecto humano, creo que es top en todas las ...fóbicas. Allá tuve a mi hijo mayor y viví con él y mis padres por 3 años.
Al final me vine a vivir a la capital con su cemento polvoriento que se cuela hasta los huesos. Estuvimos por 8 años en una vivienda en los cielos que me deprimía un montón porque me hacía reconocer lo chiquita e innecesaria que era para la vida de la humanidad en el hormiguero de cemento. Ahí se crió mi hijo mayor desde sus 4 años y me demostró todo el tiempo con su madurez que nunca dejaremos de maravillarnos. Ahí también nació mi hija, a diez años del primero. Ella con su porfía y su tenacidad me mostraba otra faceta de la naturaleza de mis genes.
Ahora, aun en la capital, vivo en un rincón verde y oculto a la ciudad, a ras de suelo; pensaba que era lo ideal, nada de miradas holísticas de la sociedad, sino puro primer plano. Pensé que mi hija menor que era más extrovertida y graciosa haría amiguitos en el patio, pensé tantas cosas. Sin embargo, al año de vivir aquí (a sus 3 años y 6 ó 7 meses), note que su deseo de hacer amigos desaparecía y en cambio jugaba sola y se imaginaba cosas, la noté cada vez más intrépida, osada, callada, loquilla... extravagante... ida. ida, ida. Con 14 meses viviendo en este nuevo refugio, de pronto éramos 3, la más chica parecía MUDA, ausente, ausente, ausente y llegue a zamarrearla pidiéndole que me mirara, que me hablara, que yo estaba aquí para ella y por ella.
Va un año (quizá mucho más) desde que empezó a evadirse y 10 meses de que estuvo más ausente y que tuviera sus regresiones. Ha vuelto su sonrisa, su ánimo y tiene islotes de completa conexión, pero tiene autismo, mejor dicho está dentro del TEA, y si no hubiera tenido la regresión en enero de 2015, quizá nunca lo habríamos notado porque era poco, muy poco... sutiles diferencias con sus pares, pero la regresión la dejó atrás de su generación y más extravagante  y ahora con el diagnostico como un letrero intermitente sobre su cabeza, es "especial" y eso lo hace tan difícil... no quiero que la discriminen ni que le tengan pena pero no puedo obligar a nadie a aceptarla de manera natural. Es tan difícil aceptar un diagnóstico que me ha hecho escribir desde las tripas como pensé que nunca volvería a hacerlo.
Tengo rabia

1/12/2015

¿Mucha fibra?



La albahaca, tan versátil como es, es además una hierba que estimula la expulsión de gases y reduce los retorcijones de estómago. Mas yo no sé, si primero fue su uso en los porotos granados y las humitas o el “saber” sobre sus beneficios y lo bien que hace combinarlos.
La cosa es que siempre se combinan y ahora sé el beneficio de la más aromática. En lo particular por lo que más me gusta la albahaca es porque va bien con todo, con limonada, porotos, tomates, rúculas, zapallos italianos, en fin, dulce o salado, ella combina bien.
La cosa es que hoy abusé de ella, la puse en los porotos granados, en la ensalada de tomate y en el jugo de frambuesa – durazno. Sólo me faltó ponérsela al postre de uvas. Sin embargo, me tinca que igual se nos pasó la mano con la fibra en este almuerzo y no habrá albahaca en el mundo que nos calme los retorcijones.